Puntos clave
  • El audiograma es la gráfica de los resultados de su prueba de audición. Muestra los sonidos más suaves que puede oír a distintas frecuencias (tonos) en cada oído, lo cual ayuda a determinar el grado y el tipo de pérdida auditiva.
  • Un audiograma por sí solo no cuenta toda la historia. No mide qué tan bien entiende el habla en ambientes ruidosos, qué tan claros le suenan los sonidos, ni problemas como el tinnitus o el cansancio al escuchar. Puede tener dificultad para seguir conversaciones aunque su audiograma sea “normal”.
  • La “pérdida auditiva oculta” puede explicar pruebas normales con problemas para oír. Algunas personas tienen dificultad para oír en lugares ruidosos a pesar de tener un audiograma normal, a menudo debido a daño en los nervios del oído interno que las pruebas estándar no detectan.
  • Otras pruebas pueden llenar los vacíos. Evaluaciones especiales, como pruebas de habla en ruido, emisiones otoacústicas o respuesta auditiva del tronco encefálico, pueden descubrir problemas que un audiograma básico podría pasar por alto.

Qué mide un audiograma

Un audiograma es, en esencia, un mapa de su sensibilidad auditiva. Durante una prueba estándar de audición, usted usa audífonos y escucha tonos muy suaves. El audiólogo marca el sonido más suave (umbral) que usted puede oír en cada frecuencia (tono). Esto produce una gráfica con la frecuencia en el eje x (de graves a agudos) y el nivel de sonido en decibeles en el eje y. El audiograma muestra sus umbrales auditivos en el rango de tonos más importante para el habla (por lo general, de 250 a 8000 Hz en adultos).

Al observar un audiograma, los profesionales pueden determinar el grado de pérdida auditiva (si existe) y si es igual en todas las frecuencias o peor en ciertos tonos (como una pérdida en frecuencias altas). La pérdida auditiva suele clasificarse como leve, moderada, severa o profunda según qué tan fuertes deben ser los sonidos antes de que usted los detecte. El audiograma también diferencia los tipos de pérdida auditiva. Por ejemplo, las pruebas tanto con audífonos (conducción aérea) como con un pequeño vibrador óseo detrás de la oreja (conducción ósea) pueden mostrar si la pérdida es conductiva (debida a problemas del oído medio o externo) o neurosensorial (debida a problemas del oído interno o del nervio), al comparar los resultados.

Ejemplo: Si su audiograma muestra un umbral de 30 dB en varias frecuencias, eso se considera una pérdida leve en esos tonos. Si los resultados de conducción ósea son mucho mejores que los obtenidos con audífonos, esto sugiere un componente conductivo (como líquido o cerumen en el oído). De este modo, el audiograma mide su sensibilidad auditiva de base y ayuda a identificar la naturaleza de cualquier pérdida auditiva.

Mito vs. realidad

Mito: La pérdida auditiva “leve” no es gran cosa.

Realidad: Incluso una pérdida auditiva leve puede tener efectos importantes. Por ejemplo, un estudio encontró que una persona con una pérdida leve de 30 dB podría perderse aproximadamente la mitad de las palabras en una conversación normal si no usa audífonos u otra ayuda. En otras palabras, “leve” no significa insignificante, sino que aún puede tener dificultad para oír el habla suave, especialmente con ruido de fondo.

Qué no mide un audiograma

El audiograma es muy útil, pero tiene limitaciones. Se enfoca en el umbral para oír tonos en un entorno silencioso. No mide qué tan bien puede entender el habla una vez que está por encima de su umbral auditivo. Escuchar en la vida real suele ser más complejo que oír tonos puros en silencio. Muchas personas con dificultades auditivas dicen que “oyen pero no entienden” el habla, especialmente en ambientes ruidosos o cuando varias personas hablan al mismo tiempo.

El audiograma estándar no capta esas capacidades de procesamiento por encima del umbral, como su capacidad para filtrar el ruido de fondo, distinguir sonidos parecidos o comprender el habla rápida. Tampoco evalúa la claridad del sonido (si el habla le suena distorsionada) ni el esfuerzo que usted necesita para escuchar.

Debido a estas limitaciones, dos personas con el mismo audiograma pueden tener experiencias auditivas muy distintas en la vida real. Por ejemplo, si a usted le cuesta entender el habla en un restaurante lleno, una prueba básica de audición aún podría salir “normal”. Por el contrario, si usted tiene pérdida auditiva, el grado que aparece en el audiograma (por ejemplo, leve o moderada) no siempre predice su dificultad para comunicarse. Algunas personas con pérdida relativamente leve tienen muchas dificultades, mientras que otras con un audiograma peor pueden desenvolverse mejor de lo esperado. El audiograma por sí solo no puede indicar qué tan bien oye en situaciones complejas ni cuánto debe esforzarse su cerebro para dar sentido a los sonidos.

Mito vs. realidad

Mito: Si mi audiograma es normal, mi audición es normal.

Realidad: No necesariamente. Usted puede pasar una prueba básica de audición, es decir, oír tonos suaves en una sala silenciosa, y aun así tener problemas para entender el habla en condiciones cotidianas. A esto a veces se le llama “pérdida auditiva oculta”, oculta porque una prueba estándar no puede detectarla. En lugares ruidosos o con eco, usted podría notar que se pierde palabras o que necesita que le repitan, aunque su audiograma haya salido normal. Esa es una dificultad auditiva real, solo que el audiograma no la mide.

La zona controvertida: pérdida auditiva oculta y sinaptopatía

Los investigadores usan el término pérdida auditiva oculta para describir dificultades auditivas que no se reflejan en el audiograma. Si usted tiene umbrales auditivos normales pero le cuesta oír conversaciones en ruido o tiene otros problemas de escucha, la pérdida auditiva oculta podría ser una explicación. La teoría principal es algo llamado sinaptopatía coclear: daño en las conexiones (sinapsis) entre las delicadas células ciliadas del oído interno y las fibras del nervio auditivo que envían señales sonoras al cerebro. Se puede perder una parte importante de estas sinapsis, por ejemplo, por exposición a ruido intenso o por envejecimiento, sin que esto afecte los umbrales de tonos en un audiograma.

En otras palabras, la prueba básica sigue siendo normal, pero el “cableado” de su oído interno se ha deteriorado parcialmente, lo que hace mucho más difícil escuchar en situaciones complejas. Este concepto sigue siendo un área de investigación activa y también un tema algo controvertido. No todos los audiólogos están de acuerdo en qué tan común es la pérdida auditiva oculta ni cuál es la mejor manera de evaluarla. Sin embargo, la evidencia está creciendo.

Los estudios han encontrado, por ejemplo, que las personas con audiogramas normales pero dificultad para oír en ruido a menudo muestran amplitudes reducidas de las ondas en la respuesta auditiva del tronco encefálico (ABR), una señal objetiva de que están respondiendo menos fibras nerviosas. También hay evidencia que relaciona la pérdida auditiva oculta con el tinnitus (zumbido en los oídos) en algunos casos. Es decir, el daño por ruido que no cambia sus umbrales pero sí causa pérdida de fibras nerviosas podría provocar tinnitus porque el cerebro “sube el volumen” de las señales faltantes. Aunque en la actualidad no existe una cura clínica para este tipo de daño nervioso, saber que existe puede validar la experiencia de pacientes que sienten que “no oyen bien” a pesar de tener una prueba normal.

Punto clave: Si tiene síntomas de dificultad auditiva, como necesitar subir más el volumen del televisor o tener problemas al teléfono o en reuniones, pero su audiograma muestra umbrales normales, debería hablarlo con un audiólogo. Puede que le hagan pruebas adicionales orientadas a descubrir una posible pérdida auditiva oculta.

¿Qué pruebas pueden llenar los vacíos?

Cuando un audiograma no explica los problemas de escucha de una persona, los audiólogos pueden usar otras evaluaciones para obtener una imagen más completa de su audición. Una opción común es una prueba de habla en ruido. Por ejemplo, la QuickSIN u otras pruebas similares reproducen oraciones con ruido de fondo a distintos niveles, y usted repite lo que escucha. Estas pruebas miden cuánto más fuerte necesita oír el habla en relación con el ruido en comparación con una persona con audición normal.

Otras pruebas especializadas incluyen:

  • Emisiones otoacústicas (OAE): Esta prueba mide los sonidos tipo eco producidos por las células ciliadas externas de su oído interno. A veces, las personas con audiogramas normales muestran OAE reducidas o ausentes, lo que indica daño sutil en las células ciliadas de la cóclea, aunque los umbrales sean normales.
  • Respuesta auditiva del tronco encefálico (ABR): Electrodos miden la actividad eléctrica de su nervio auditivo. En problemas por encima del umbral, los audiólogos pueden usar protocolos ABR con sonidos intensos o clics rápidos para ver si la respuesta nerviosa es más débil de lo esperado, una posible señal de pérdida de sinapsis.
  • Pruebas de procesamiento auditivo central: Evalúan cómo el cerebro procesa información sonora compleja. Pueden incluir tareas como reconocer palabras cuando faltan partes de ellas. Estas pruebas pueden diagnosticar el Trastorno del Procesamiento Auditivo Central (CAPD), en el que la audición es físicamente normal pero el cerebro tiene dificultad para interpretar los sonidos.
Qué preguntar en su cita
  • “¿Puede explicarme mi audiograma?” Pídale al profesional que le explique su gráfica auditiva y lo que significa para situaciones de la vida diaria.
  • “¿Por qué tengo dificultades aunque mi audiograma sea normal?” Pregunte si pruebas adicionales, como habla en ruido o ABR, podrían aclarar esos problemas.
  • “¿Cómo podemos abordar lo que el audiograma no cubre?” Por ejemplo, pregunte por tecnologías de asistencia auditiva o estrategias de comunicación.
  • “¿Necesito una remisión o una evaluación adicional?” Si su prueba muestra algo inusual, como una pérdida auditiva mucho peor en un oído que en el otro, pregunte si debería consultar a un otorrinolaringólogo.
Cuándo debe evaluarse con urgencia
  • Pérdida auditiva repentina en uno o ambos oídos (que aparece en horas o en uno o dos días): esto es una emergencia.
  • Pérdida auditiva acompañada de mareo intenso o problemas de equilibrio: si de repente siente vértigo intenso o inestabilidad, busque atención médica de inmediato.
  • Pérdida auditiva nueva con dolor de oído o secreción: esto puede ser una infección o un problema del tímpano que requiere atención rápida.

La intervención temprana en la pérdida auditiva repentina puede marcar una diferencia enorme en la recuperación.

Próximos pasos

Cómo avanzar a partir de los resultados de su prueba. Ahora que comprende lo que su audiograma muestra y lo que no muestra, puede trabajar con su profesional de salud auditiva para abordar cualquier inquietud restante. Si su audiograma mostró pérdida auditiva, considere probar audífonos temprano; esto ayuda a mantener su cerebro socialmente activo. Si su audiograma fue normal pero usted tiene dificultades, pregunte sobre ejercicios de entrenamiento auditivo o micrófonos remotos.

Guías relacionadas

Referencias

  1. Asghar S, et al. (2022). Frequency of hearing loss among medical students using electroacoustic device. Pak J Med Sci. Ver fuente
  2. Alanazi AA. (2023). Understanding Auditory Processing Disorder: A Narrative Review. Saudi J Med Med Sci. Ver fuente
  3. American Academy of Audiology. Hidden Hearing Loss (web page). audiology.org
  4. Fleser RC, et al. (2025). Hearing Loss in Young Adults: Risk Factors, Mechanisms and Prevention Models. Biomedicines. Ver fuente
  5. Chandrasekhar SS, et al. (2019). Clinical Practice Guideline: Sudden Hearing Loss (Update). Otolaryngol Head Neck Surg. Ver fuente

Lecturas adicionales

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