Cómo funciona la audición
Un recorrido simple por el sistema oído + cerebro que convierte el sonido en significado, y por qué distintas tecnologías ayudan a diferentes “partes” de la vía auditiva.
Marcador de video: Cómo funciona la audición (60–90 segundos). Una animación rápida del viaje del sonido: mundo exterior → oído → cerebro.
La audición puede sentirse automática… hasta que deja de serlo. Al final, entenderás los pasos principales de la audición, por qué oír sonidos no siempre es lo mismo que entender el habla, y cómo distintos dispositivos se conectan a diferentes partes de la vía auditiva.
La idea central: oír es trabajo en equipo entre oído y cerebro
Oír no es solo que los oídos “capten sonido”. Los oídos recogen el sonido y lo convierten en señales nerviosas. Luego, el cerebro hace el trabajo pesado para transformar esas señales en palabras, significado y atención.
Visual simple con ondas sonoras entrando al oído externo → movimiento del oído medio → cóclea creando señal → nervio auditivo → cerebro (corteza auditiva). Sin texto incrustado en la imagen.
Por eso, dos personas pueden tener resultados parecidos en una prueba de audición y, aun así, vivir experiencias distintas— sobre todo con ruido de fondo, habla rápida o conversaciones en grupo.
Paso 1: el oído externo recoge y guía el sonido
Partes involucradas: pabellón auricular (oreja) y conducto auditivo.
El oído externo ayuda a dirigir el sonido hacia el conducto auditivo y contribuye a la localización (saber de dónde viene el sonido). Problemas aquí—como tapón de cerumen o inflamación del conducto—pueden reducir la audición de forma temporal.
Ilustración clara del pabellón auricular y el conducto auditivo guiando el sonido hacia el tímpano (sin texto en la imagen).
Paso 2: el oído medio transforma ondas sonoras en movimiento
Partes involucradas: tímpano (membrana timpánica) + tres huesecillos (martillo, yunque, estribo).
El sonido hace vibrar el tímpano. Los huesecillos transmiten (y ayudan a amplificar) ese movimiento hacia el oído interno. Cuando el oído medio no funciona bien—por ejemplo por líquido, problemas de presión o infección—el sonido puede sentirse amortiguado o “como bajo el agua”.
Tímpano vibrando, huesecillos moviéndose como un sistema de palancas, y la conexión hacia el oído interno. Opcional: incluir la trompa de Eustaquio como estructura (sin texto incrustado).
Paso 3: el oído interno convierte movimiento en señales eléctricas
Estructura clave: la cóclea—una espiral pequeña llena de líquido y recubierta de células ciliadas.
El movimiento que entra en la cóclea crea ondas en el líquido. Estas ondas doblan las células ciliadas, lo que ayuda a iniciar la señal eléctrica que viaja al cerebro. Distintas zonas de la cóclea responden mejor a distintos tonos: los tonos agudos se codifican más hacia la base, y los tonos graves más hacia la punta (ápice).
Muchos cambios de audición afectan primero los tonos agudos. Por eso algunas personas dicen: “Te oigo hablar, pero no entiendo las palabras.”
Ilustración de la cóclea mostrando células ciliadas y un concepto suave de “mapa de tonos” (agudo ↔ grave) sin texto incrustado.
Paso 4: el nervio auditivo y el cerebro convierten señales en significado
Una vez que la cóclea genera una señal, esta viaja por el nervio auditivo y a través de vías cerebrales. El cerebro identifica el sonido (“eso es habla”), lo compara con patrones aprendidos y te ayuda a enfocarte en lo importante (por ejemplo, una voz en un lugar lleno de gente).
Silueta minimalista de una cabeza mostrando el oído interno y una vía resaltada hacia regiones del tronco encefálico y la corteza auditiva. Sin texto incrustado.
Tono y volumen: frecuencia e intensidad no son lo mismo
Dos características del sonido aparecen mucho en las pruebas de audición y en la vida diaria:
- Tono: qué tan “agudo” o “grave” se siente un sonido (a menudo relacionado con la frecuencia).
- Volumen: qué tan fuerte se siente un sonido (a menudo relacionado con la intensidad).
Las pruebas de audición miden qué tonos puedes detectar a distintos niveles de volumen. Pero escuchar en la vida real—especialmente el habla— también depende de qué tan bien el cerebro separa los sonidos del habla entre sí y del ruido de fondo.
Dos comparaciones simples: ondas de mayor vs. menor frecuencia, y ondas de mayor vs. menor amplitud. Sin palabras en la imagen.
Oír no es lo mismo que entender
Puedes notar que hay una voz (“oigo algo”) y aun así tener dificultad para entender las palabras—sobre todo en restaurantes, en grupos o cuando las personas hablan rápido. Esto suele ocurrir porque el habla tiene señales sonoras rápidas y sutiles.
Si a menudo dices “Te oigo, pero no te entiendo”, es una buena razón para hacerte una prueba de audición y preguntar por pruebas de habla (no solo tonos).
Por qué el habla en ruido es difícil (incluso con pérdida “leve”)
El ruido de fondo no es solo “sonido extra”. Puede tapar partes del habla—especialmente consonantes suaves—y hace que el cerebro trabaje más para seguir el ritmo. Por eso algunas personas se sienten cansadas después de situaciones sociales ruidosas.
Ilustración de una conversación en una cafetería con “murmullo” de fondo abstracto. Resaltar el “esfuerzo de escucha” sin hacerlo alarmista. Sin logotipos ni letreros legibles.
Conducción aérea vs. conducción ósea
La mayor parte del sonido llega a la cóclea por conducción aérea: conducto auditivo → tímpano → huesecillos → cóclea.
El sonido también puede llegar a la cóclea por conducción ósea—vibración a través del cráneo. Los clínicos comparan los resultados por vía aérea y ósea para ayudar a identificar dónde está el principal “cuello de botella” (oído externo/medio vs. oído interno).
Cuando algo falla: tipos de pérdida auditiva
“Pérdida auditiva” es un término amplio. En clínica, una de las primeras preguntas es: ¿Dónde está el principal cuello de botella? (Esto ayuda a orientar las opciones de tratamiento.)
- Hipoacusia conductiva: el problema está principalmente en el oído externo o medio. El sonido se bloquea o no se transmite eficientemente a la cóclea. Algunas causas son tratables con medicamentos o cirugía.
- Hipoacusia neurosensorial: el problema está principalmente en el oído interno (cóclea) o en la vía del nervio auditivo. A menudo se maneja con tecnología y estrategias de comunicación.
- Hipoacusia mixta: combinación de componentes conductivos y neurosensoriales.
Visual dividido: a la izquierda, menor transmisión del sonido antes de la cóclea (conductiva); a la derecha, menor creación de señal en la cóclea (neurosensorial). Usar flechas/íconos únicamente—sin texto incrustado.
Cómo la tecnología auditiva se conecta con la vía
Distintos dispositivos ayudan de diferentes maneras. Algunos hacen que los sonidos sean más fáciles de detectar y más claros “a nivel del oído”. Otros evitan ciertos “cuellos de botella” y entregan señales de otra forma. La mejor opción depende de tu audiometría, tus objetivos y tus ambientes de escucha cotidianos.
Mapa simple de la vía con íconos que muestran dónde suelen ayudar opciones comunes (por ejemplo, audífonos, implantes cocleares, opciones de conducción ósea). Íconos genéricos, sin marcas.
La audición es un sistema paso a paso. Cuando cambia la audición, la pregunta más útil no es solo “¿cuánta pérdida hay?”. También es: ¿en qué parte de la vía está el cuello de botella y qué herramientas se ajustan a ese cuello de botella?
Próximos pasos: conéctalo con tu audiometría
Usa tus resultados para guiar tu próxima conversación con un audiólogo o un otorrinolaringólogo (ORL).